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Liberalismo

Ciudadanos para el progreso

Ciudadanos para el progreso

Kasulibes me informa, al igual que hizo en un post de su bitácora Doce Doce, de la aparición de una página web de una nueva asociación que ha nacido en Murcia y que se hacen llamar: Ciudadanos para el progreso. A pesar del nombre, que no me gusta nada, está formada por liberales murcianos que han hecho un esfuerzo notable en la presentación de dicha página, pues la verdad, está realmente bien.

Hombre, doctores tiene la iglesia que diría aquel, pero con el amor a la libertad, y siendo ésta la base por la que se mueven, no me digan que hubiera estado mucho mejor denominarse: Ciudadanos por la libertad. Además de ser mucho mas explicativo, no lleva tantas connotaciones sociatas rancias como la palabra "progreso". Pero, claro, es una simple opinión personal. De todas formas, lo dicho, el pasarse por la página: www.ciudadprogreso.org, merece la pena.

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IX Encuentro de Humanidades y Filosofía

El próximo Jueves, 9 de noviembre de 2006 a las 20:15 horas y en el Centro Cultural La Cárcel de Totana se va a desarrollar un Encuentro con "lo mejorcito y más díscolo de la derecha europea".

Intervienen:


Alain de Benoist (Paris). Director de las revistas Éléments, Nouvelle Ëcole y Crisis: "La excepción como situación política".

Dalmacio Negro (Madrid). De la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas: "La situación política de España".

Günter Maschke (Frankfurt). Editor de Carl Schmitt: "La situación política de Europa".

Moderan:

Antonio Muñoz Ballesta . Director de los Encuentros Humanidades y Filosofía
Jerónimo Molina. Director de la revista Empresas Políticas


Así que, para quien quiera desarrollar el intelecto y le guste la política, tiene una magnífica oportunidad con este encuentro. Tan solo una pequeña apuesta: el número de políticos por metro cuadrado en ese Encuentro será menor que cuando eructa Labordeta en el hemiciclo del Congreso cuando coincide con un partido de la Liga de Campeones.


Acostumbrados al expolio

Hay un tema que llevo dándole vueltas a la cabeza varios días. Como mi tiempo no me lo permite y mi conocimiento legal es mas bien justito, no puedo investigar a fondo si lo que me ha ocurrido hace poco tiene sustento en una democracia normal o exagero al sumergirme en un tema que desconozco. Hace unos días me desaparecieron 500 euros aproximadamente de mi cuenta de la empresa. Al pedir a mi banco un justificante me encuentro con la sorpresa de que es un embargo de la Tesorería de la Seguridad Social. Pregunto a mi asesor laboral y me comenta algo de un parte de baja o de alta no tramitado correctamente hace unos tres años. Partimos de la base que a mi no me han notificado nada. Este caso particular es lo de menos, ya que sé por conocidos que esta práctica es habitual de todos los organismos públicos. Para mí, por mucho que me lo expliquen, es un atraco a mano armada en toda regla. Es la consumación de la patada en la puerta de Corcuera, un acto lleno de iniquidad, que quizás todo el mundo ha asumido con la normalidad con la que tragamos todas estas cuestiones en la mal llamada democracia en la que vivimos.


Vamos a ver. Yo tengo un contrato privado con una personalidad jurídica (una entidad de crédito, por ejemplo) para que guarde mis ahorros. Por equis motivos tengo una deuda pendiente con el Estado, como la que mantienen conmigo algunos de mis clientes que me han salido rana. A diferencia del Estado, tengo que acudir por la vía judicial si quiero cobrar una deuda anquilosada en el tiempo. El Estado, sin mediar ni un dictamen del juez de turno, se siente con el derecho a entrar en casa de quien guarda mi dinero y servirse a su antojo. Ante este atropello no encuentro (a lo mejor porque no la he buscado) ninguna corriente que luche ante este robo manifiesto. ¿Nos hemos acostumbrado a que el Estado nos expolie y a no levantar ni una voz en contra de ello? ¿Se conoce alguna asociación o persona que tenga algún trámite en marcha para llevar estás prácticas ante el constitucional?

Nueva Ecotasa

Todavía hay gente que cataloga a la Europa que se está "construyendo" como: "la Europa neoliberal". La risa es una forma de escape ante la estulticia de los indocumentados, pues ésto no es una cuestión de ideas o de opinión sino de capacidad intelectual para discernir entre la realidad y la paranoia.

Como uno está en el sector, se acaba de enterar que el 2 de Octubre ha entrado en vigor el Real Decreto 1619/2005 sobre gestión de neumáticos fuera de uso que obliga a su reciclaje. A partir de esta fecha en todos los documentos (albaranes y facturas) vendrá reflejado en línea aparte el valor de una nueva, la enésima Ecotasa. Esta Ecotasa pretende la financiación del proceso de reutilización de este producto, pues repercutirá en su precio de venta, que se verá encarecido en función del tamaño y características del mismo. El Real Decreto, establece el principio de responsabilidad del productor (fabricante e importador) con los bienes después de uso así como el principio de jerarquía de gestión de residuos, prevenir, reutilizar, reciclar y valorizar.

Con dos cojones.

Así que cuando tengan que cambiar las ruedas de su coche, no se asusten cuando vean una línea, que será algo así: "S.I.Gestión de NFU (RD 1919/2005) Cat.X". Es la mano mangante de la Europa "neoliberal".


Nueva bitácora


Se llama Empresas Políticas y es interesante para todos aquellos que se quieran acercar al pensamiento político realista y a los grandes escritores de esta tradición: Saavedra Fajardo, Álamos de Barrientos o Gabriel Naudé a Carl Schmitt, Javier Conde, Raymond Aron, Julien Freund, Panajotis Kondylis o Gianfranco Miglio.

Está actualizada desde Murcia y la incorporo a mis enlaces para ir haciéndole el seguimiento que se merece.

Jornadas "La Filosofía Política del Liberalismo"

sepremujuandemarianaLa Sociedad de Estudios Políticos de la Región de Murcia (Sepremu) en colaboración con el Instituto Juan de Mariana van a realizar unas jornadas el próximo día 2 y 3 de Octubre en la Aula CAM de Murcia. Una oportunidad muy interesante para acercarse y conocer algo mas sobre el liberalismo.

El Programa de las Jornadas "La Filosofía Política del Liberalismo", es el siguiente:

2 de octubre de 2006

18.30 horas
Conferencia "La Ética de la libertad"
Jesús Huerta de Soto. Doctor en Ciencias Económicas y Derecho. Catedrático de Economía en la Universidad Rey Juan Carlos.

20 horas
Conferencia "Principios filosóficos del Liberalismo"
Gabriel Calzada Álvarez, Doctor en Ciencias Económicas. Presidente del Instituto Juan de Mariana y Señor Fellow del Center for the New Europe

3 de octubre de 2006

18.30 horas
Conferencia "La Europa antiliberal"
Jerónimo Molina Cano, Doctor en Derecho y Licenciado en Ciencias Políticas. Profesor Titular de la Escuela de Trabajo de la Universidad de Murcia. Presidente de la Sociedad de Estudios Políticos de la Región de Murcia.

20 horas
Conferencia "Las ideas liberales en los medios de comunicación"
Jose Antonio Martínez-Abarca, columnista del diario La Razón y colaborador cadena radio Intereconomía.

La dictadura progre. Apuntes de un reaccionario

La dictadura progre. Apuntes de un reaccionario

Ya queda menos. Estará disponible a partir del 10 de Octubre, según la página Tus Libros y Mas. Pablo Molina, sin duda el comentarista político con mayor proyección ahora mismo que hay en Murcia o como señaló Policronio en Batiburrillo uno de esos periodistas que han sido dotados con un don por su genialidad en cada uno de sus artículos, publica al fin su libro que tanto hemos estado esperando muchos.

"La dictadura progre" es un libro, según nos indica la sinopsis, donde Pablo estudia "las claves del fenómeno contracultural del progresismo y la forma en que ha acabado destrozando la cultura y moral occidentales". En el libro también encontraremos "divertidísimos ejemplos de esta curiosa forma de interpretar la moral pública, de Almodóvar a Ramoncín, pasando por Noam Chomsky y el resto de bobos solemnes que integran el submundo de la farándula".

Como uno es seguidor habitual de sus artículos, no me extrañará nada el momento divertido que nos vamos a pasar al leer este libro.

Seguiremos informando...

Revel 1924-2006

jean-françois revel
Tengo que reconocer que tan solo me he acercado a Jean François Revel con los artículos y reseñas que me ha ido ofreciendo La Ilustración Liberal a lo largo de estos años en los que estoy suscrito. Destacar el artículo de su amigo Plinio Apuleyo Mendoza en el número 8 o las reseñas de José García Domínguez sobre su libro "La obsesión antiamericana: dinámica, causas y consecuencias" en el número 16, o de Ruben Loza sobre: "Diario de fin de siglo" en el número 15.

Libertaddigital ofrece también un estupendo homenaje a la figura de Revel.

Hoy Martínez-Abarca en la edición murciana de La Razón nos acerca mas a su figura y nos relata su paso por Murcia gracias a unas jornadas que organizó el poeta José María Alvarez. En la bitácora de El Mentidero también le rinden homenaje y como no en las de Redliberal.

Para los que se quieran acercar mas a la figura de Revel pueden visitar la página que tienen en Liberalismo o en las del Instituto Juan de Mariana.

"Todos los liberales del mundo, especialmente los europeos, nos hemos hecho alguna vez estas preguntas: ¿por qué el liberalismo, la filosofía social y política que ha civilizado el mundo, que ha emancipado al hombre de todo género de servidumbres y que ha sacado de la miseria a todos los pueblos que la han puesto en práctica, despierta tanta animadversión y es objeto de tantas tergiversaciones y calumnias? ¿Y por qué el comunismo, tras su estrepitoso fracaso y tras comprobarse su legado de miseria, de represión y de crímenes, todavía tiene defensores? Es más, ¿cómo es posible que, lejos de rectificar, consigan cargar sus culpas sobre el liberalismo y los liberales? (...)

Revel nos ha demostrado en El conocimiento inútil, en La gran mascarada y en La obsesión antiamericana que los enemigos del liberalismo no están animados de las mismas buenas intenciones que nosotros compartimos. Que no utilizan su capacidad racional para acercarse a la verdad, sino más bien para diseñar estrategias que logren ocultar, dulcificar o tergiversar las duras verdades que revelan tanto la teoría como la práctica histórica del socialismo.

Así, y parafraseando los títulos de las obras más recientes y conocidas de Revel en España, los enemigos de la libertad han logrado convertir en inútiles todos los conocimientos que los teóricos del liberalismo y los historiadores han aportado acerca de la utopía más trágica que ha conocido la Humanidad. Han logrado ocultar en una gran mascarada de calumnias y tergiversaciones todas sus culpas y responsabilidades morales por los millones de víctimas del comunismo. Y han conseguido cargar esas culpas y responsabilidades sobre su gran chivo expiatorio: los EEUU, la nación que más ha contribuido en el siglo XX a la defensa de la libertad en el mundo."

Parte del discurso de Esperanza Aguirre en el homenaje a Revel cuando le concedieron la medalla de la Gran Cruz de Isabel la Católica

Réplica de Pío Moa

Pío Moa nos pide a aquellos que defendemos la libertad de expresión, que difundamos lo que La Vanguardia se negó a publicar como derecho de réplica:

"En un reciente artículo, D. Antoni Puigverd llamaba "sembradores de odio" a Aznar, Jiménez Losantos y otros que defendemos la democracia española, y establecía un paralelismo extraño con Yugoslavia. Alguien capaz de tal confusión no cambiará de idea por una simple réplica, pero la libertad exige que los lectores tengan otra versión.

A mi juicio y al de muchos otros –más cada día– la Constitución está hoy seriamente amenazada. Parte de la amenaza viene de los separatismos vasco, gallego y catalán, que desde hace años se proponen una Segunda Transición, de la democracia a la desmembración de España, pretextando que no acaba de resolverse el problema del "encaje" de estas tres regiones en el "Estado". Problema creado y exacerbado sin tregua por dichos separatismos, precisamente.

Un gran paso reciente en esa línea ha sido el estatuto aprobado por el Parlament. No es de autonomía, pues implica la separación práctica bajo una tenue cubierta que permitiría a los nacionalistas catalanes intervenir sin contrapartida en el resto de España (ya ocurre en la relación PSC-PSOE). Tal es la ambición originaria del nacionalismo catalán: hacer de Cataluña una nación aparte, supuestamente superior, más europea, que el resto del "Estado español", pero manteniendo con éste unos leves lazos políticos, a fin de dirigirlo en provecho propio. Y de paso evitarían el riesgo de quedar excluidos de la Unión Europea. La maniobra recuerda las advertencias de Azaña sobre la tortuosidad de esos nacionalistas: "son como la yedra". Quieren liquidar la Constitución mediante un hecho consumado y como quien no quiere la cosa. Sus pretensiones, de cumplirse, crearían en toda España una polarización y una crisis política de imprevisibles efectos, y debe quedar claro desde el principio quiénes están provocando el proceso balcanizante.

El estatuto es antidemocrático, basado en ideas histórica y demográficamente falsas, como que el idioma "propio" de Cataluña es el catalán, con exclusión del español común que vincula la región al resto del país. No sólo el español común es la lengua de mucha de la mejor literatura catalana, sino que, por su extensión y prestigio en el mundo, aporta a Cataluña una riqueza invalorable (y no mal aprovechada). Además, la mitad de los catalanes lo tienen por lengua materna. La concepción del estatuto, sectaria y contraria al pluralismo democrático, ataca también ahí la Constitución que establece las libertades en toda España, incluyendo, desde luego, el Principado.

Aquellas ideas sectarias han hecho de Cataluña y las Vascongadas las regiones con menos democracia de España. En Vascongadas la acción concertada de quienes sacuden el árbol y quienes recogen las nueces ha anulado en gran parte las libertades. En Cataluña no ha llegado tan lejos el proceso, ni la relación con los terroristas ha sido tan directa, pero también ahí los separatistas han concluido con los asesinos acuerdos que sólo se pueden calificar de gangsteriles, y también ahí el déficit de libertad es grave y creciente. Y no por primera vez en el mundo unos parlamentarios imbuidos de mesianismo degradan un Parlamento votando medidas contra la democracia.

El señor Puigverd afirma: "en lo que respecta al Estatut, nada impide, a pesar del reticente lenguaje en el que ha sido redactado, que se convierta en un instrumento para mejor encajar Catalunya en España. Nada lo impide si, naturalmente, tiene lugar una democrática y respetuosa negociación". ¿Reticente? Buen eufemismo. ¿Negociación democrática? Muy bien. ¿Y por qué no negociar, en vez de unas normas desestabilizadoras, otras que garanticen las competencias básicas del Estado contra la escalada secesionista, o los derechos de los castellanohablantes, o que la enseñanza pública no se convierta en aparato de propaganda de un o unos partidos, o que minorías sobrevaloradas no impongan su voluntad mediante una ley electoral defectuosa? Esto favorecería la democracia y la estabilidad del país, y también el "encaje" de Cataluña, mientras que cualquier avance en la dirección actual nos lleva, con toda evidencia, a los Balcanes.

¿Y qué decir del respeto? Empieza el señor Puigverd por referirse a mí de modo muy ofensivo, cosa poco importante porque no ofende quien quiere. Pero necesitaríamos muchas páginas para reseñar las agresiones verbales y no verbales, los desplantes y ofensas de todo género realizadas estos años por los nacionalistas catalanes, en todos los medios de comunicación, contra los sentimientos e intereses de los españoles en general. No parece muy sincero invocar el respeto cuando ya esas actitudes empiezan a generar irritación y respuestas a veces destempladas.

Un truco, de corte totalitario, que utilizan mucho estos señores, consiste en confundirse con Cataluña y motejar de "anticatalanista" cualquier crítica a ellos. Lo mismo hacían antaño los falangistas con respecto a España, lo cual indica algo. En cuanto a mí, nunca he confundido a Cataluña con las piruetas lamentables de los nacionalistas, con sus epopeyas irrisorias (La Triple Alianza de 1923, amenazando con la lucha armada, el esperpento de Prats de Molló, la rebeldía por la Ley de contratos de cultivo o la rebelión del 6 de octubre del 34…), ni con su costumbre de pasar la hipocresía por moderación. Ese nacionalismo siempre ha desestabilizado los regímenes de libertades, fueran la Restauración, la República o la democracia actual, y cuando, en parte por sus acciones, llegó una dictadura, jamás ha sido capaz de hacer oposición real a ella. Creo que el nacionalismo sólo ha aportado a Cataluña convulsiones y una combinación de victimismo y narcisismo a menudo eficaz (fue la base del éxito de Hitler), pero que rebaja a quienes la promueven o la adoptan.

La petición del señor Puigverd no puede ser más reveladora: amordazar a los medios de expresión que le disgustan, acusándoles de "sembrar el odio" y so pretexto de "responsabilidad" de los periodistas, un lenguaje bien conocido en el franquismo. Yo no me opongo a que los muchos señores Puigverd de toda España expongan sus opiniones, siempre que quienes discrepamos de ellas podamos hablar también. Pero este señor pretende extender al resto de España la censura que los nacionalistas han logrado imponer ya de hecho en Cataluña, y de la que tengo buenas pruebas. Escribo este artículo a La Vanguardia sin la menor seguridad de que me lo publiquen, aunque con la esperanza de que les pique la honrilla profesional y democrática. Después de todo llevamos más de un cuarto de siglo de vigencia, aunque relativa, de la Constitución, y algo de su espíritu debe quedar todavía."


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Presiones políticas

<big>Presiones políticas</big> Parece mentira que a las alturas que estamos tenga un periódico que denunciar las presiones y amenazas de caciquillos, de mafiosos políticos, de gente sin escrúpulos que tan solo estan acostumbrados a la adulación, a los golpes de pecho y a las reverencias ridículas de sus ciudadanos afines. No estan acostumbrados a verse criticados y a comprobar que hay gente que ama la libertad por encima de muchas cosas.

Oda a Ernesto de Hannover

Recordamos la oda que le dedicamos al grande de Ernesto, tras la boda de nuestro principito

Cansados ya de tanta nobleza, de la elegancia y la compostura,
del porte y del talante, de las buenas maneras y de la hermosura.
Nuestro primer escrito de la boda, y no podía ser de otra manera,
Tenía que ir dedicado al maestro y al figura,
Al protagonista de la fiesta, al que no se presentó ante el cura.

Qué grande el hijoputa ¡ que tremenda borrachera.
No se puede organizar una despedida de soltera
Sin que se entere este fenómeno para que llegue con flojera
con dos botellas de martini y de whisky una botella,
y se intente calzar, si no a la novia, si a la amiga mas bella.

Vino a España el príncipe con saña y entereza
Su mujer que se joda, que no se apunte a bodas de princesas
Que él no se pierde un viernes con esperanzas y promesas
De pillar cacho en la cama de un puti, en la barra de un bar o encima de una mesa.

Y allí estaba la pobre Carolina, la mas bella de la nobleza,
Acudiendo sola al envite, con mosqueo y desgarbada, sin ninguna sutileza
Entrando por la puerta grande, sin miedo a la reprimenda
Sin cogerse de su hermano, ni de ningún duque y de ninguna alteza.

Qué grande fuiste Hannover, cuánto has hecho por nuestras cegueras
Ya podemos escaparnos, que nuestras mujeres aguanten las esperas
Ya no mas sitios insospechados, ya no mas celebraciones en cavernas,
en cavernas familiares, en compromisos sociales y demás entelequias.

Aprender mujeres mías. Aprender de las altas esferas
Que esta es gente muy lista, muy preparadas y muy fieras.
Que si algún día importante una indisposición yo tuviera
Recordar a la princesa, a la princesa de la tierra naviera.

Marinto

Planet Murcia nos acoge

No estamos solos



Uno creía que era un grano de arena en el desierto, pero realmente somos unos pocos mas. No me refiero, por supuesto, a murcianos y además liberales, ya que de esos "cogemos todos en un taxi", sino a gente murciana que mantenga activo una bitácora o weblog. Planet Murcia aglutina bitácoras de murcianos de distinta temática y distinto pensamiento. Bueno, de muy distinto no, la mayoría, pero espero que al acogernos con tanta amabilidad, ofrezcamos otro punto de mira y un poco de debate, siempre desde "el talante y el diálogo", por supuesto.

Muchas gracias Diego Sevilla por tu trabajo.

Albert Boadella es un crack

Albert Boadella es un crack

Extraído del blog de Carmelo Jordá



Recojo del Blog de Arcadi un cruce de cartas entre nuestro nunca suficientemente bien ponderado Teddy Bautista y el director de El Joglars Albert Boadella, que me parece especialmente revelador de por donde se mueve la 'cultura oficial' y de la genialidad del Sr. Boadella, que no deja de sorprendernos y regocijarnos.

En primer lugar, la carta de Teddy que he traducido del catalán para comodidad de la mayoría de ustedes:

Madrid, 13 de diciembre de 2004
Estimado Albert(o),

Los días 1, 2 y 3 de febrero del 2005 la SGAE convoca en Barcelona a los más de cien mil creadores que existen en nuestro país, así como a otras entidades de gestión, para debatir en el III Encuentro de Creadores. Durante estos tres días analizaremos el estado general de la cultura y, más específicamente todo aquello relacionado con la defensa de la diversidad cultural y la propiedad intelectual.

Los Encuentros de Creadores suponen la convocatoria más numerosa, abierta, plural y representativa de todas las citas sobre la cultura que se celebran desde la óptica de los creadores y en ocasiones anteriores hemos contado con la presencia de destacados líderes intelectuales o políticos como Gabriel García Márquez, José Saramago, Felipe González, Alberto Ruiz Gallardón, Mariano Rajoy, Carmen Calvo, Manuel Chaves, José Antonio Marina y Vicente Verdú, entre otros. Este Encuentro tendrá un significado especial ya que, además de los autores musicales, audiovisuales, dramáticos y coreográficos representados por la SGAE, incorporamos a los artistas plásticos y literarios con el fin de abordar conjuntamente los retos reales de los creadores para defender la diversidad cultural y la propiedad intelectual en la sociedad del conocimiento.

Centraremos el encuentro en cuestiones concretas como la mejora de las condiciones profesionales y fiscales de los creadores, la rebaja del IVA a los productos culturales, la promoción de la educación y la formación artística, la protección de los contenidos culturales en la sociedad del conocimiento y el apoyo a las iniciativas internacionales en defensa de la diversidad cultural liderados por la UNESCO. Por esta razón os queremos invitar a estar presentes, para que podáis exponer directamente vuestras ideas, no sólo a los creadores sino también a las instituciones culturales, a los gestores culturales y a otros profesionales invitados a participar con el fin de que en este debate estén presentes todo los actores implicados.

En concreto, nos gustaría contar con vuestra participación en la mesa redonda que, con el título, 'Diversidad cultural y artes escénicas' tendrá lugar el 2 de febrero a las 18:30 en Barcelona.

Confiamos en que podremos contar con vuestra presencia, siempre valiosa y para nosotros imprescindible. En breve, la organización del Encuentro os contactará para saber de vuestra disponibilidad.

Agradeciendo por adelantado vuestro interés y esperando que nos puedan acompañar en esta ocasión, recibe un saludo cordial.

Eduardo Bautista
Presidente del Consejo de Dirección
Sociedad General de Autores y Editores

A continuación, la respuesta de Boadella:

Sr. Eduardo Bautista
Presidente del Consejo de Dirección
Sociedad Gral. de autores
C/ Fernando VI,¡
28004 MADRID
Jafre, 8 de enero 2005
Estimado Eduardo,

Después de recibir su amable invitación para participar en una mesa redonda, confieso que algunos términos del contenido de la carta me han sumido en un estado de inquietud ¿De veras hay cien mil creadores? Entonces, resulta obvio que nos hallamos frente a una hecatombe sin precedentes. Solo cabe imaginarse la que montó el primero y autentico creador para deducir lo que puede suceder ahora con tal cantidad de vocaciones divinas entre nosotros.

En otro párrafo de su carta aparecen los nombres de Felipe González, Ruiz Gallardón, Carmen Calvo, Mariano Rajoy, Manuel Chávez, etc. Ante ello, me atrevo a sugerirle que sería prudente poner a disposición judicial los cien mil creadores para su inmediato aislamiento, pues bajo semejantes advocaciones, estamos frente un peligro mucho mayor que los cien mil hijos de San Luis.

Estimado amigo, vista la gravedad del asunto, le ruego que no cuente conmigo para la mesa 'Diversitat cultural i arts escèniques' que me propone. Durante las fechas que se celebra este Akelarre creacional, me hallaré escondido en lugar seguro a fin de intentar sobrevivir al nuevo Big Bang del siglo XXI

Atentamente,

Albert Boadella

Liberalismo e izquierda

Ante las preguntas que ultimamente me hacen ciertos conocidos, inserto este artículo recogido de liberalismo.org donde se exponen, aunque sea de una manera un tanto extensa, muchas de las respuestas a esas preguntas



Por Emilio Alonso

Después de leer un artículo publicado en la bitácora Radicalmente Liberal, donde se comentaban las afinidades ideológicas de cierto liberalismo radical, ora con el PP, ora con el PSOE, de cara a un posible acuerdo entre un pequeño partido radical y uno de los grandes partidos mayoritarios, me he planteado, como tantas otras veces, la pregunta: ¿tiene sentido una alianza entre liberales y socialistas? O, más bien, ¿se puede ser liberal y de izquierdas? Sin embargo, antes de poder responder a una pregunta como esa parece necesario formarse una definición clara de 'Liberalismo' y otra de 'Izquierda política', porque si no se corre el riesgo, (riesgo en el que cae de lleno, según mi modesta opinión, el artículo citado), de confundir la gimnasia con la magnesia.

El Liberalismo, en cualquiera de sus manifestaciones, se caracteriza antes que nada por reconocer al individuo como protagonista de la escena política, jurídica y social, como sujeto único de derechos y agente básico del funcionamiento de la sociedad por medio de la libre acción humana. El único límite aceptable para dicha acción es la órbita de los derechos del resto de los hombres; fuera de dicho límite, todas las actuaciones son perfectamente lícitas y, debido a la fuerte tendencia antropológica de procurarse la felicidad que anida en el corazón humano, dichas actuaciones irán generalmente dirigidas a satisfacer las apetencias y necesidades de los individuos que las lleven a cabo. Como quiera que en sociedades grandes, complejas y tecnificadas los individuos no son materialmente capaces de auto-proveerse de todos aquellos bienes y servicios existentes de los cuales obtendrán el bienestar y la felicidad, deben acudir aquéllos al intercambio de sus respectivas realizaciones o habilidades por medio de relaciones libres. Este sistema de intercambio es el denominado Mercado o, no sin cierto abuso de la sinécdoque, Capitalismo.

Como consecuencia de dicha idea fundamental, el Liberalismo mira con enorme desconfianza cualquier estructura supraindividual cuya interacción con el individuo se imponga de forma coactiva; dicha estructura se identifica con el Estado y, obviamente, su propia esencia, objetivo y modus operandi la convierten en un contrapeso, en un limitador de la libertad de los individuos.

Como es lógico, este principio puede llevarse al extremo (como hacen los llamados anarco-capitalistas, que abominan de la existencia de cualquier tipo de Estado y sólo confían en el asociacionismo libre como fuente de cualquier agrupación humana) o puede considerarse desde un punto de vista más moderado (cabe decir: menos liberal) en términos históricos, sociales y de política real, propugnando la reducción (no la desaparición) del Estado y de los impuestos que lo sustentan, y defendiendo la desregulación de los mercados, la competencia y la devolución a los individuos del protagonismo en la vida social, despojando de dicho protagonismo a un Estado que quedará reducido a la provisión de ciertos servicios de difícil privatización, como son el Ejército, la Justicia la Policía y algunos otros cuyo costo de producción a escala general los vuelve rentables, mientras que dejarían de serlo si tuvieran que adaptarse a la producción discriminada, o al menos así lo afirman ciertas corrientes liberales moderadas. En consecuencia, y en términos de mera aproximación empírica, los Liberales suelen mirar con muy buenos ojos a los Estados Unidos que es la nación donde, probablemente, más se han aproximado los ideales liberales a su aplicación.

Uno de los grandes encantos del Liberalismo es que no se trata de una ideología, sobre todo en su vertiente menos anarquista: no nos propone la 'solución' apriorística a ningún problema, sino que presupone que el individuo es quien se halla en la mejor disposición para procurarse sus propias soluciones, puesto que es quien mejor conoce sus propios problemas, y que la mejor forma de permitirle buscar dichas soluciones es dejarle obrar en libertad. En ese sentido, el Liberalismo no son meras especulaciones y, a diferencia de la mayor parte de las ideologías, ha probado su eficacia: existen numerosos estudios donde se ponen en relación el nivel de libertad de mercado de los países con sus respectivos niveles de prosperidad, justicia, educación y satisfacción de las necesidades humanas de toda índole, hallando que un mejor nivel de lo primero se corresponde invariablemente con mejores niveles de lo segundo.

Dicho esto, ¿qué propugna la Izquierda política? Para responder a esa pregunta debemos hacer un poco de memoria y recordar de dónde procede y cómo se ha manifestado esa ideología.

La Izquierda como hoy la conocemos deriva de una u otra forma de las teorías políticas y económicas de Marx y de su plasmación práctica a través de los procesos revolucionarios del s. XX. Aunque puede enlazarse también con determinadas corrientes sociales y políticas anteriores (como el socialismo utópico y el tercer estado, o ala extrema de la Revolución Francesa, de donde le viene el nombre de Izquierda), es Marx quien sintetiza en su extensa obra toda la ideología de la Izquierda, y la revolución bolchevique el proceso donde esa ideología se lleve de la potencia al hecho. Dicha ideología se basa, fundamentalmente, en la crítica del Capitalismo como sistema básicamente injusto que permite la existencia de ricos (dueños de los medios de producción) y de pobres (o proletariado, dueño del recurso económico por excelencia, el trabajo), y en la propuesta de otro sistema, no por azar llamado comunismo, donde los medios de producción sean comunes y la acción de los hombres se supedite al interés de un ente supraindividual, la sociedad, identificada aquí con el proletariado. Como, según esta ideología, el sistema que permite a los agentes concurrir en libertad no genera consecuencias justas y tolera la desigualdad, es preciso diseñar un órgano diferente de los individuos que planifique las actividades desarrolladas por estos: un Estado planificador que elimine tanto el beneficio como el riesgo, y que proporcione la satisfacción de todos sobre la base de su mutua igualdad. La idea central de la Izquierda, por tanto, será la puesta en valor del colectivo por encima del individuo como sujeto de derechos o intereses de rango superior a los que cabe atribuir a este último.

Como en el caso del Liberalismo, la ideología izquierdista (en este caso, sí cabe hablar de ideología, por cuanto propugna una serie de medidas apriorísticas como mejores medios para procurar al hombre lo que necesita) puede llevarse al extremo, como en el caso de los colectivismos comunistas (Cuba, Corea del Norte) donde, por voluntad del Estado, no existen ni la propiedad privada ni el mercado; o puede atemperarse mucho, como sucede en el caso de las socialdemocracias occidentales, que reconocen el Capitalismo y conceden a los ciudadanos una alta cota de libertad individual, pero tienen un contenido social muy acusado y propugnan medidas tendentes a favorecer la igualdad por encima de la libertad a través de medidas dirigidas a la redistribución de la riqueza, la preservación de ciertos sectores o funciones productivas en contra de las leyes mecánicas del mercado, etc.

Deliberadamente empleo el término Izquierda porque es sobre ese término sobre el que se edifica toda la tesis, en respuesta a la pregunta inicial: ¿se puede ser liberal e izquierdista? aunque me consta su carácter equívoco en este contexto, donde el término más apropiado sería socialismo, incluso colectivismo, más que el término más indefinido y vago de Izquierda. Prueba de ello es que las notas características aludidas como de la Izquierda definen también, de modo notablemente fiel, ciertos colectivismos tradicionalmente calificados como 'de derechas', tales son los casos del Nazismo o el Fascismo. No es objeto de este comentario demostrar que, en suma, y desde un punto de vista puramente clasificatorio, Nazismo, Fascismo y Comunismo son regímenes muy similares y que su ubicación en extremos opuestos del espectro político deriva de un simple error metodológico inducido por causas históricas y propagandísticas. Quede, en todo caso, apuntada aquí la tesis.

Por tanto, atendidas sus características, es obvio que el Liberalismo y la Izquierda preconizan, precisamente, cosas opuestas, cabe decir que incluso cosmovisiones opuestas, y que todo acercamiento a la Izquierda comporta un paralelo alejamiento del Liberalismo, por lo que muy mal se podrá ser 'liberal y de izquierdas'. O se es liberal o se es de izquierdas o, asumido que es imposible la plasmación material de cualquiera de ambas posturas en su pureza teórica, se deambula por algún punto del largo camino que separa a ambas.

Quedan, entonces, dos preguntas pendientes de contestar, preguntas que surgen dialécticamente de las conclusiones planteadas más arriba. La primera pregunta es que, si el Liberalismo es lo contrario de la Izquierda, ¿equivale por tanto a la Derecha? La segunda pregunta, que va muy al hilo del artículo mencionado más arriba, es si, entonces, apoyar el libre comercio y consumo de drogas, el aborto libre, el matrimonio entre homosexuales o la investigación con células madre es 'antiliberal'.

Hemos empezado diciendo que, para debatir con algo de rigor sobre opciones políticas, es necesario aplicarse primero a construir un criterio taxonómico que nos acerque a la definición de las opciones mismas. Si 'Izquierda' es un término vago y difuso, generalmente identificable con realidades sociológicas e ideológicas de índole indefinida, 'derecha' es un término incluso más difícil de encuadrar y definir porque, a diferencia de 'Izquierda', muy pocos grupos quieren hacerlo suyo, situarse bajo su paraguas clasificatorio. Haciendo un complejo ejercicio de abstracción, y considerando que en aquellos países donde existe el juego partidista podamos considerar 'Derecha' simplemente todo aquello que &#8220;no es Izquierda&#8221;, encontraremos que la derecha suele manifestarse por medio de principios de acción política que, en parte, coinciden con el Liberalismo tal como se ha enunciado más arriba: defensa del Mercado como sistema de confluencia de los intereses de los individuos, reducción del Estado y de los impuestos, fomento de la iniciativa privada, supresión de la industria de titularidad pública, etc.

Esto, naturalmente, no significa que el Liberalismo sea 'de derechas'; significa, más bien, que la Derecha, o lo que suele entenderse por Derecha, es frecuentemente liberal además de reunir otras connotaciones (cristiana, conservadora) que conviven, generalmente en difícil tensión, con el Liberalismo, pero que no necesariamente se le contraponen como sí el colectivismo izquierdista. Obviamente, y no es ocioso repetirlo, habrá que descartar el mito absurdo de que el Nazismo o el Fascismo son manifestaciones extremas de la derecha política; como queda dicho, ambas ideologías y las formas de gobierno a que dieron lugar tienen muchos más puntos de contacto con el socialismo y el comunismo que con cualquier otra forma de gobierno.

Muy bien, entonces ¿qué pasa con esas reivindicaciones tradicionalmente asociadas a la Izquierda y que muchos liberales hacen suyas? ¿No significará eso que el Liberalismo participa de algún modo de los ideales de la Izquierda, es decir, que al fin y al cabo sí existe un Liberalismo izquierdista?

En primer lugar, habrá que dejar claro que esas reivindicaciones no recaen sobre aspectos fundamentales del debate ideológico o político, sino sobre aspectos muy concretos o parciales, cuando no irrelevantes, del mismo, o sobre hechos relacionados con la esfera moral que no deben ser objeto en modo alguno de interés para una teoría de la acción política. Por otra parte, la Izquierda ha hecho suyas muchas de esas reivindicaciones con un propósito meramente propagandístico o táctico, no porque coincidan mínimamente con sus fundamentos ideológicos.

Tal es el caso de la legalización de ciertas drogas. Este afán liberalizador parece más bien una excepción dentro del complicado sistema de reglas planificadoras que caracterizan a la Izquierda y de su constante preocupación por el bienestar de los individuos, aun a costa de su libertad. Si la Izquierda ha abrazado la causa de la legalización de las drogas no se debe a que la causa en sí sea verdaderamente 'izquierdista', sino porque en ella ha percibido la oportunidad de aglutinar el voto de determinados sectores de la juventud que ven con muy buenos ojos el comercio libre de drogas, no por causa de una visión liberal objetiva, sino por un deseo subjetivo de acceder con mayor facilidad a las drogas, de las que son potencial o realmente consumidores. En dicha aspiración, el debate sobre la libertad simplemente no existe: sólo el debate sobre la conveniencia inmediata.

Siendo así, sorprende en todo caso que los radicales se conformen, al menos programáticamente, con la liberalización del cannabis, cuando lo razonable desde una perspectiva puramente liberal es abrir el mercado a todas las drogas, con sus preceptivos controles sanitarios de pureza y salubridad y con sus lógicas restricciones de acceso para proteger a los menores, como sucede con el alcohol o los medicamentos. Esta medida no sólo colma la aspiración liberal de dejar al individuo el control sobre sus propios actos y la decisión sobre aquello que es mejor o peor para sí, sino que eliminaría el serio problema de seguridad que las drogas y su tráfico ilegal significan en el mundo. Por si fuera poco, la economía formal de numerosos países como Colombia o Afganistán recibiría un espaldarazo sensacional. Choca por tanto, cuando menos, que se limite la iniciativa a la parte menos significativa y, de hecho, más aceptada ya socialmente, como es el comercio de cannabis.

Otro tanto sucede con el matrimonio homosexual. La Izquierda ha hecho bandera de esa reivindicación, no porque esté en sus 'genes' ideológicos (y basta comprobar el comportamiento de regímenes izquierdistas, como el cubano, con los homosexuales), sino porque ha percibido la oportunidad estratégica de captar el voto de numerosas personas subjetivamente vinculadas a la iniciativa (homosexuales deseosos de acceder al régimen jurídico privilegiado del matrimonio). Además, la Izquierda ha visto en esta reivindicación una buena oportunidad de polemizar con la Derecha (en su vertiente cristiana y conservadora), esgrimiendo la legalización del matrimonio homosexual como una causa por la libertad, cuando en realidad la libertad no está en modo alguno en cuestión: desde un punto de vista liberal, cualquiera puede elegir libremente su régimen de convivencia sin necesidad de involucrar al Estado para que regule dicha elección libre, regulación detrás de la que se oculta la mera y simple busca de un régimen de privilegio. Por otra parte, las implicaciones jurídicas que conllevaría la consideración de las uniones homosexuales o cualquier otra unión humana affectio causa dentro del régimen matrimonial, y su influencia en el concepto y naturaleza mismos de matrimonio, hacen especialmente necesario el estudio de dicha reivindicación de forma independiente y rigurosa.

Afirmar que estas reivindicaciones son 'de izquierdas' no es más que un espejismo donde se confunden lo sustantivo con lo contingente y los principios con la mera táctica; decir que el Liberalismo, por hacerlas suyas, se vuelve izquierdista, es simplemente un disparate.

No menos notable es el exquisito cuidado con que los radicales dejan fuera del debate otras reivindicaciones que el Liberalismo más o menos ortodoxo incluye en su particular vademecum, como sea la libertad de tener y portar armas. Este derecho, que en las democracias occidentales ha sido subrogado en el Estado como depositario del 'monopolio de la coacción física legítima', en palabras de Schumpeter, no parece digno de la atención de los radicales, acaso porque choca frontalmente con los predicados tradicionales de la Izquierda, dado que ninguna razón metodológica o ética parece postergar este derecho frente a los citados más arriba. En este caso, la estrategia radical parece descansar, más que en una defensa de sus convicciones, en un cierto e injustificable entreguismo acrítico a la Izquierda.

Harina de otro costal son el aborto o la investigación con células madre embrionarias. Definir ambos como 'asuntos de pura libertad individual' es ignorar el debate filosófico científico que alienta detrás de ambos.

En el caso del aborto (o de la utilización de embriones con fines científicos; el hecho es, desde un punto de vista ético y jurídico, más o menos equivalente), el debate subyacente no es si se respeta o no la libertad de la madre, sino que se trata de saber si el feto es ya un ser humano o no. En el primer caso, el feto es tan sujeto de derechos como la madre o como cualquier otra persona, tan luego del derecho primordial que es el derecho a vivir, y por tanto ningún interés de la madre será de rango suficiente como para privar al nasciturus de su derecho, no ya a nacer, sino a vivir. Sólo en el segundo caso, es decir, en el caso de considerar que el feto no es un ser humano individual sino una parte del cuerpo de la madre, cabrá considerar que ésta obra dentro de la autonomía de su libertad eliminándolo.

Desde un punto de vista puramente científico, parece innegable que el feto es, desde el momento mismo de la concepción, un ser humano, con todas las condiciones para ser considerado tal, y por tanto, desde un punto de vista ético jurídico, sujeto de todos los derechos inherentes a la persona. No existe un solo criterio que permita adjudicarle el feto la condición de 'parte del cuerpo de la madre' que lo convierta, por tanto, en objeto de la libre disposición de ésta, y no siendo así, el feto es por fuerza un ser humano independiente. Sustraerle su condición humana no puede por menos que ser visto como un acto arbitrario y caprichoso, ajeno a cualquier criterio ético o científico; en observancia de idénticos criterios podríamos llegar a privar de la condición de personas a, por ejemplo, los discapacitados o los mayores de 90 años. Por otra parte, llama mucho la atención que el aborto se moteje de 'progresista', cuando ya en el Principado Romano se consideraba el feto parte del cuerpo de la madre; fueron los avances científicos (aparte los avances éticos derivados de la extensión del cristianismo) los que nos fueron descubriendo la naturaleza individual del feto, independiente de la de la madre, que lo caracterizaban como persona y como sujeto, por tanto, de derechos.

Una vez más, no nos encontramos ante iniciativas donde Liberalismo e Izquierda coincidan en defensa de la Libertad frente a una Derecha negadora de la misma: cabe decir más bien que, en este caso, la tradición cristiana defendida por cierta Derecha coincide con el conocimiento filosófico científico que nos informa sobre la naturaleza esencialmente independiente y humana del feto.

Como conclusión de todo lo dicho, y a manera de respuesta a la reflexión leída en el artículo ya varias veces citado: creo que no se puede, sin caer en grave inconsistencia ideológica, proclamar la existencia de un Liberalismo de izquierdas, verdadera contradictio in termini fruto de una simple confusión entre los elementos constitutivos de la ideología de Izquierda y ciertos componentes circunstanciales de su acción política, adoptados por mera conveniencia estratégica, los cuales, en muchos de los casos, ni siquiera pueden vincularse con facilidad al Liberalismo. El afán que muchos radicales sienten por asociarse nominalmente a la Izquierda parece por tanto, más que verdadera afinidad ideológica, producto de un indisimulado intento de desvincularse de cierto concepto de Derecha que les resulta más o menos vergonzante para echarse en brazos de una Izquierda mucho más correcta y glamourosa; o incluso de una lamentable obsesión de originalidad que se traduce en el permanente deseo de constituirse en algo así como un tertium genus de la escena política que irremisiblemente les condena a la irrelevancia en el ámbito de la confrontación partidista y, con ellos, a buena parte de las esperanzas del Liberalismo real de hacerse con su propio territorio en la difícil batalla por la conquista de la opinión pública

"Nacionalistas templados y españoles vergonzantes"

<big>&quot;Nacionalistas templados y españoles vergonzantes&quot;</big>

Declaraciones de Rajoy en alusión a PSE-EE



Hacía bastante tiempo que no leía una frase buena de Mariano Rajoy. Este hombre que a veces parece perdido, aparece y desaparece como el Guadiana. Lo de la oposición tranquila está bien, pero llegar a lo soporífero, a lo aburrido, a lo insulso, creo que perjudica mas que beneficia. Por eso destaco esta frase, aunque debería ser una norma y no una sorpresa el ver a Mariano Rajoy poniendo los puntos sobre las íes o llamando a las cosas por su nombre. ¿Año nuevo, vida nueva?

Curiosa nueva bitacora

Según informa Daniel Rodriguez Herrera en su bitácora 1812 ha aparecido un curiosa weblog con un interesante contenido. Darle un vistazo si quereis en la siguiente dirección http://progres.blogspot.com

En defensa del derecho de los ciudadanos a estar informados

Página de Periodista Digital en defensa del derecho a la información
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Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Artículo 19.2 Libertad de expresión
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Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Artículo 11 Libertad de expresión y de información
Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o de comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras. Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

Ley de Propiedad Intelectual. Artículo 32 Citas y reseñas
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Política

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Si se quiere ampliar mas conocimientos sobre el liberalismo, no dudar en acudir al enlance que os ofrecemos www.liberalismo.org. Aquí se expone un extracto de la página web dónde se defiende al liberalismo como opción de pesamiento político
Por Daniel Rodríguez Herrera



Politica

Bajo el ideal de libertad y la convicción de las limitaciones del ser humano, la base de todo sistema político debe ser el respeto a esa libertad individual y la garantía de la igualdad de todos ante la ley.

Más allá de este punto, el poder empieza a tornarse en abuso y en ruptura con estos principios básicos. ¿Cómo es posible hablar de libertad cuando cientos de regulaciones y leyes obstaculizan el más inocente de los propósitos? ¿Cómo es posible hablar de igualdad ante la ley cuando dependiendo de nuestro sexo, ingresos, lengua, trabajo, etc., los poderes públicos nos tratan de forma distinta?

Siendo conscientes de la necesidad de ceder parte de nuestra libertad para garantizar una convivencia pacífica y fructífera, el liberal cree en el monopolio de la violencia por parte del Estado, en unas leyes claras, sencillas y comprensibles, en un ejército capaz de defender las libertades de agresiones externas, en una justicia rápida y lo menos arbitraria posible y en las garantías para que todos los ciudadanos aptos dispongan de un mínimo de recursos que les permitan competir en la sociedad.

Tocqueville señalaba que gran parte de las personas se debatían entre la necesidad de libertad y la comodidad de ser dirigidos en sus vidas. Por eso muchos se conforman con elegir a sus esclavizadores cada cierto tiempo. Eso no es suficiente para un liberal. Un ser humano puede llegar a ser más libre sin elegir a sus líderes si se respetan sus derechos a la vida y a la propiedad que en una democracia donde sólo escoge el encargado de robarle el fruto de su trabajo. Sin embargo, un sistema así es difícil que ser perpetúe. O se dejan de respetar los derechos o se llega a la democracia.

Pero democracias existen muchas y no todas son liberales. Es necesario que los poderes sean controlados y reducidos para que no esclavicen a los ciudadanos. Aunque no hay sistema perfecto, pues las personas no son perfectas, hay algunos mecanismos que permiten reducir los problemas asociados al poder. De ellos, el más importante es la separación de poderes.

En un estado, los tres poderes que nos gobiernan son el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Una democracia verdaderamente completa debe mantener estos poderes separados. Los representantes de cada uno de ellos deben ser elegidos por cauces distintos y la relación entre los mismos debe limitarse a funciones de control. Porque la concentración de dos o más poderes nos lleva a la tiranía, como bien señaló Montesquieu.

Pero, ¿puede una democracia, aún asentada sobre esas bases, realizar cualquier cosa que el pueblo vote mayoritariamente? Muchos piensan que sí, pero resulta evidente que, por ejemplo, una votación pidiendo el exterminio de los judíos no es admisible por mucho apoyo popular que le sustente. Por esta razón, debe existir una constitución, escrita o legada por la tradición, con los principios fundamentales de un pueblo que ninguna mayoría pueda destruir.
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