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Milagro en Madrid

Milagro en Madrid

Rafaelillo vive de milagro. En casi todas las últimas corridas importantes que ha tenido ha salido por los aires. Una cosa es que quiera demostrar valor en los compromisos importantes y otra que se le haga un nudo a la garganta a la afición cada vez que pise el albero de una plaza.

La crónica es de José Francisco Bayona en La Opinión

José Francisco Bayona / Rafaelillo sufre dos tremendas volteretas en una tarde en la que su esfuerzo en el ruedo no se vio recompensado por culpa del viento y de la mala condición de los toros

Si Rafaelillo no triunfó ayer en Madrid, al menos, salió de pie de Las Ventas. Si no triunfó fue, principalmente, por culpa del viento y de la corrida de Palha. Si no triunfó, no fue por falta de esfuerzo. Pero lo más importante, en cualquier caso, es que Rafaelillo lo puede contar.
Parece una exageración, pero no lo es. Rafaelillo sufrió ayer en Las Ventas, en la antepenúltima corrida del abono de la Feria de San Isidro 2006, la más espantosa voltereta de todas las que se han producido en el ciclo más largo y decisivo de la temporada taurina mundial. Fueron dos volteretas muy fuertes. El primer toro de la tarde se lidió en medio de un vendaval. Rafaelillo le plantó cara en los medios y porfió con voluntad. Quizás en otras circunstancias climatológicas, con el torero pudiendo dominar los vuelos de la muleta y mandando en las embestidas, la cosa hubiera tomado otro cariz. Pero no fue el caso. Mucho aire, toro importante pero descompuestito. Y nula posibilidad de tener al de Palha metido en la muleta. Andaba Rafaelillo tratando de sobreponerse a todo cuando el toro portugués lo agarró por una corva y lo lanzó al aire como si fuera un muñeco de trapo. Rafaelillo cayó en la misma cara y el toro le lanzó un pitonazo al vientre del que el torero murciano salió de nuevo volando. El seco hachazo parecía haber hecho carne y en un sitio peligroso. El torero cayó de pie y quiso rápidamente volver a coger la muleta. Fue un momento tranquilizador después de haber presentido una tragedia. Por eso tuvo mucho más mérito el hecho de volver a la cara del toro sin ni siquiera haberse mirado. Y ponerse de nuevo con la misma firmeza, con la misma voluntad de pegarle muletazos cuando el torero, más que nadie, sabía que lo único que podía sacar en claro era otra voltereta. O, al menos, el reconocimiento de la gente de Madrid, que aplaudió su esfuerzo.
El cuarto, muy arremangado de pitones, se zampó cinco verónicas, media y revolera de salida. Rafaelillo tragó en ese saludo inicial para no perder terreno y para lograr el momento de mayor brillantez de su actuación. Tuvo movilidad el de Palha, y el diestro empezó a estirarse con el toro a las primeras de cambio. Pero el animal no estaba dispuesto a regalar ni una sola embestida. Y a pesar de parecer mejor por el lado izquierdo, el toro no remató ni una sola embestida por abajo. No tuvo suerte Rafaelillo en Madrid. Pero la gallardía del torero y su capacidad siguen intactas. Hasta nueva orden.


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1 comentario

sanatox -

es que los toros de ayer tenian peligro madre mía. estos portugueses no les dan pasto al parecer, les dan mala hostia.
desde luego las imágenes de la no-cogid son espectaculares, aprece mentira que resultara ileso. en fin, que siga la suerte de cara para rafael.

Chau
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