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Murcialiberal

Regresamos con el señor Cuesta

Para comenzar tras el paréntesis veraniego, os extraigo un párrafo del artículo que hoy publica Tomás Cuesta en La Razón. Me quedo con lo de la Narbona.

''Cuatrocientos y pico años antes de Jesucristo (hay que citar a Cristo todo lo que se pueda, porque la 'cristofobia' del Gobierno es incurable) Empédocles estableció los rudimentos de la física sobre la base de que cualquier materia estaba compuesta de cuatro elementos esenciales: fuego, agua, tierra y aire. Siglos después de ser sobrepasada por la ciencia, la teoría aún se mantiene viva en los horóscopos y en los adeptos a esa espiritualidad de chichinabo que Benedicto XVI denunciara allá en Colonia como una especie de bricolaje de las ánimas. Pues bien, al nigromante majareta que rige los destinos de esta sufrida tierra de garbanzos los cuatro elementos en cuestión le han vuelto la cara. Del fuego, qué les voy a contar, sino que el mismo infierno, comparado con lo que ha sido este verano España, es un infiernillo de butano. Lo del agua no se arregla por más que la Narbona se pusiera las plumas que le sobran en casa para bailar con frenesí la danza de la lluvia disfrazada de comanche. La tierra, esta sufrida tierra de garbanzos, no cría ya más que cizaña. Y en cuanto al aire, que les explique el señor Bono por qué se caen los «Cougar » como perdices desmayadas. Así las cosas ¿qué nos puede ofrecer el alquimista chiflado? Pues la piedra filosofal, ni más ni menos, la fórmula que se le escapó a Merlín, la que hurtó su secreto a Nostradamus. La Alianza de Civilizaciones, ese 'Titanic' del buenismo, que se botará en la ONU con la complicidad, o al menos la aquiescencia, del Rey Juan Carlos, es el arma secreta del presidente Zapatero, el bálsamo de Fierabrás, la poción mágica.''
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