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Murcialiberal

El homenaje

No quería dejar pasar la oportunidad de colgar en la página el escrito que me ha mandado un amigo, pues es para compartirlo. Lo del autor lo dejo en el anonimato...


Carrillo es un asesino de masas o, en la jerga humanitarista al uso, responsable de 'crímenes contra la humanidad'. Además fue un miserable cobarde. Jamás empuñó un arma en el frente. Jamás, en su lamentable vida, hizo frente a un enemigo armado. Su contribución 'a la causa de la libertad y la democracia' se resume en ordenar el asesinato sistemático de 5.000 personas inocentes, ilegalmente detenidas por la llamada Junta de Defensa de Madrid, de la que era Delegado de Orden Público, y enterradas en fosas comunes en Paracuellos del Jarama. Por cierto, entre ellas estaba el padre de Ricardo de la Cierva.

Todo esto ocurría en noviembre de 1936, pero la trayectoria de este hijo de
puta, llena de episodios 'heroicos' como el descrito, había empezado en
1933, cuando, como secretario general de las juventudes socialistas,
convenció a Largo Caballero de la necesidad de unir al PSOE y al PCE (al
final sólo lo hicieron sus respectivas 'juventudes' formando la JSU
-juventud socialista unificada- de obediencia soviética).

Carrillo, el cobarde, el hijo de puta, insisto, formó también parte del
comité encargado de dar el golpe de estado de 1934 contra la II República.
Una vez fracasada la intentona, la policía republicana fue a buscar a los
integrantes de la 'célula'. Carrillo estaba escondido en la casa de un
famoso pintor adicto a la causa, quien afirma (Ver 'Checas de Madrid', de
César Vidal) que cuando los agentes llamaron a la puerta, Carrillo,
literalmente, 'se cagó en los pantalones'. Se cagó encima. Se hizo popó. Se
le fueron la libertad y la democracia por la pata abajo.

Este es el hijo de puta que anoche recibió un homenaje de la clase política
española en el que, afortunadamente, no participó el PP. Sí lo hizo el
gobierno, Peces Barba -La Gregoria, como llamán a este bujarrón sus
compañeros del PSOE- que se refirió a los de derechas ausentes como 'los
malos', Martín Villa, que no abandona la posición decúbito prono ni el bote
de vaselina a ver si de una vez limpia su pecado original de franquista
entusiasta y por supuesto D. Juan Carlos de Borbón y Borbón, con un mensaje de agradecimiento al genocida, como broche de gala de lo más apropiado para simbolizar del desfonde definitivo de una institución cada vez más despreciada.

Por supuesto asistió también el 'equipo de intelectuales habitual'
(Gabilondo, la albóndiga radiactiva, el kamarada Víktor etc.) que al
finalizar su felación intelectual al asesino hijo de puta, acudieron a
presenciar la retirada de una estatua ecuestre de Franco en la Plaza de San
Juan de la Cruz. Víctor Manuel, por cierto, es el autor de una emotiva
canción dedicada al Caudillo, con la que ganó el certamen convocado al
efecto en 1964 para conmemorar los 'XXV Años de Paz'. Yo la tengo grabada en el ordenata en formato mp3 y os aseguro que es tremendamente emotiva. Toda la capacidad lírica del kamarada Viktor dedicada a rendir homenaje al, y cito textualmente, 'gran hombre que trajo la paz a mi tierra'. En la canción también habla con desprecio del 'enemigo extranjero' que vino a acabar con España, en referencia a la influencia soviética en la izquierda española durante la II República, ¡de la que el homenajeado era su principal palanganero!

A estas alturas lo único pertinente sería especular sobre quién es más hijo
de puta, el genocida o sus felatrices.
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2 comentarios

peces-barba -

Peces-Barba, ¡márchese!

Diego Sevilla Ruiz -

Bueno, por supuesto que no estoy de acuerdo con el artículo.

Pero aparte de eso, lo que más me molesta es que se hagan este tipo de acusaciones quedando cobardemente ocultado tras el anonimato.

En fin, cada uno es cada uno.

Saludos,
Diego Sevilla
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