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Murcialiberal

20 pastillas de jabón

El último de Pablo Molina en Libertaddigital. El artículo va dedicado al original y "osado" grupo catalan que basa su existencia y su osadía en las amenazas a los demás:

La extrema izquierda ha tenido siempre una relación conflictiva con la higiene. Más que alergia a la limpieza corporal, lo suyo es una reacción psicosomática ante el agua y el jabón como la de Supermán cuando le acercan un trozo de kriptonita. Si el mal del nacionalismo se cura viajando, el ultraizquierdismo contumaz mejora mucho cuando se incorporan a la rutina diaria determinados hábitos higiénicos. El champú y la piedra pómez, son, a estos efectos, como la lectura de los clásicos: civilizan un huevo.

Marx produjo toneladas de papeles llenos de terribles maldiciones apocalípticas, en parte por el sufrimiento que le producían sus numerosos forúnculos anales (prácticamente una superestructura fistular), fruto de su escaso trato con el agua jabonosa. Así escribía luego lo que escribía.

Por otro lado, las posiciones políticas extremas, las tendencias totalitarias y las actitudes pueriles supuestamente contestatarias que algunos mantienen a lo largo de gran parte de su vida (generalmente hasta que empiezan a pagar impuestos), configuran un cuadro clínico que la moderna ciencia médica atribuye al llamado síndrome de Pick, caracterizado por una degeneración del tejido nervioso del lóbulo temporal. La hidrofobia militante podría ser, tal vez, una secuela de la enfermedad y por tanto susceptible, no de un tratamiento doctrinal, sino farmacológico.

No quiero decir que sea éste el problema de los integrantes del grupo musical de moda entre el separatismo catalán, que seguramente son bellísimas personas y ni hieden ni nada. Pero es que cuando uno frecuenta ciertos ambientes, suele somatizar los comportamientos que actúan como catalizador grupal y acaba convirtiéndose en una ameba indistinguible del resto de la masa. Empieza uno haciendo apología musical del asesinato y termina por perder el espíritu revolucionario. Porque la cancioncita con que el grupo musical está conmemorando el 250 aniversario del nacimiento de Mozart es cualquier cosa menos un monumento al espíritu transgresor que se le supone al movimiento punk, pues atacar a Federico Jiménez Losantos en CACalandia, una vez abierta la veda, no es de revolucionarios sino de pelotas genuflexos.

Ahora bien, si se trata de una estrategia comercial hay que descubrirse ante el ingenio de esta muchachada: Este verano se forrarán haciendo bolos en las fiestas mayores de los pueblos de Cataluña controlados por los nacionalistas. Si es que queda alguno que no lo esté.
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1 comentario

Miguel -

Me parece increible que consideres digno de reseñar un artículo de corte fascista y tan lleno de topicazos que más que nada parece salido de una sátira humorística de los tiempos de Franco. Los rojos, los rojos, que vienen los rojos. Yo no soy marxista nio mucho menos, pero me parece a mí que por aquí no se ha leído mucho y si se ha leído mucha propaganda de esa que hablaba de la conspiración juedo-masónica. Decir que Marx era apocalíptico era no haber leido a Marx, puesto que este confiaba plenamente en la revolución del proletariado. Por supuesto, resulta sumamente profundo y reflexivo el análisis por el cual el autor muestra que Marx escribió lo que escribió por sus forúnculos anales. Desde luego, a mí no me parece que Aznar sea patético porque lleve casi siempre el pelo cubierto de una sustancia pringosa. Una visita por alguna universidad, cursar alguna asignatura de filosofía donde se estuide a Marx -supongo que resultaría inconcedible para el autor del artículo y el de la bitácora que hay miles de personas en todo el mundo que se toman en serio a Marx sin ser marxistas y sin ser siquiera de izquierdas- les vendría muy bien para desintoxicarse de la estupidez de las conspiranoias y de que Marx era el diablo en persona. Cosa en la que en Libertad Digital no se ponen de acuerdo: un día Marx es un tipo que escribía furiosamente porque tenía granos dolorosos en el culo y otros días es el diablo en persona que estuvo a punto de acabar con la vida civilizada sobre la faz de la tierra. Y no, no soy marxista, ni leninista, ni maoista, creo en el progreso por el capital y en la propiedad privada. Pero de ahí a la manipulación de la historia del pensamiento y a la ignorancia supina, hay un trecho largo, pero que muy largo.Lo digo para que no me usen de hombre de paja y descargen sobre mí sus iras marxófobas. Si quieren pueden venir a olerme, a ver si mi habitual higiene les hace apreciar más mis ideas.
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