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El peligro de los alcaldes megalómanos

Publicado en Vegamediapress

Manolo Marín /
Hay dos tipos de alcaldes. Los que luchan por las mejoras de los servicios de su municipio para engrandecer el nombre del pueblo y otros que solo buscan que su nombre se engrandezca a costa de su pueblo. Los primeros intentan bajar impuestos para atraer inversiones, realizan las mejoras necesarias en infraestructuras que queden para el futuro, pretenden cuadrar el presupuesto para no endeudar a sus hijos, buscan, en definitiva, cumplir con su función pública que no es otra que garantizar a sus ciudadanos la libertad para que puedan crecer en todas sus perspectivas individuales. Los segundos solo creen en la subvención y en el gasto superfluo que no perdura, gastos disfrazados de cultura para engrandecimiento personal que siempre terminan pagado los ciudadanos de a pie; creencias en obras faraónicas que endeudan a un pueblo para varias generaciones. Su horizonte político es sacar los máximos réditos a corto plazo pero tan solo consiguen pobreza a largo. En este grupo se encuadran tanto alcaldes llamados de derechas como de izquierdas, pues uno no sabe si al describir al segundo grupo, estaba hablando de Ruiz Gallardón o de Manuel Hurtado, alcalde de Ceutí.

El pasado día 29 de Abril aparecía en este mismo diario la noticia de la subida del trescientos por cien en las tasas municipales del ayuntamiento de Ceutí. Uno se queda perplejo ante el atropello que tendrán que sufrir los vecinos gobernados por el señor Hurtado. Nos sobra con ver los comentarios suscitados por la noticia, que no han sido pocos, para comprobar como estos tipos de alcaldes levantan todo tipo de pasiones. El peligro de los alcaldes megalómanos reside en que gobiernan para ellos mas que para su pueblo. Gobiernos basados en la propaganda y en el populismo. Gobiernos bananeros que conducen a futuras miserias como las que están sufriendo muchos países latinoamericanos.

Hay muchos alcaldes de la región que, a pesar de no salir tanto en los periódicos, están consiguiendo cambiar las fisonomías de sus pueblos a base de trabajo y a base de invertir bien los pocos o muchos fondos públicos que manejan, ya sean del PP o del PSOE. El populismo, que tan de moda está poniendo Rodríguez Zapatero, es pan para hoy y hambre para mañana. Es la política a la que se acogen aquellos que no les importa otra cosa que la de permanecer en el poder al coste que sea, o bien, aquellos a los que se le pondrían los pelos como escarpias al verse en una estatua ecuestre en el centro del pueblo.
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