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Resumen

A la Narbona le va la marcha

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Hay quién le gusta joder por joder la llaman ninfómanas, pero no sería un término justo para apelar a la ministra, que yo sepa. Hay otra clase de jodienda que nada tiene que ver con el furor uterino y aquí oposita. Le va la marcha y anuncia un trasvase desde el Ebro a Cantabria. Con la que está cayendo aunque no llueva. Tuvo conocimiento de la que se iba a liar por estos lares en el mismo momento que fue informada de la necesidad de llevar a cabo esta infraestructura. Y esbozó una sonrisa, apuesto por Burgos. Hay gente mala por naturaleza y las hay circustanciales. No sé si el iluminado al ponerla al frente de la gestora madrileña la ha encuadrado en el segundo grupo.

Dicen los que saben que se han politizado los trasvases. Hay unos que valen y otros que no. El que va para Cantabria es el enésimo y no es nuevo. Los están proyectando e incluso construyendo. Todo depende de quién reciba el maná hídrico para estar a favor o en contra. Si digo que hay un complot para que Valencia y Murcia no prosperen, me llamarán conspiranoico. Ahora está muy de moda apellidar de esta manera al primero que estornuda. Queda más español lo de la envidia. Pero tengo que recordarles a los practicantes del deporte nacional que lo tienen difícil. No hay quién nos pare a pesar de las trabas que ponen algunos. Debo ser un rara avis que todavía confía en la capacidad de los murcianos para soportar los nubarrones que comienzan a sobrevolar nuestras cabezas.

Cristina pronosticó un verano apocalíptico y ha hecho buenas a las videntes televisivas. No sabemos si su método de trabajo se apoya en la futurología, en informes técnicos o no tiene. El rojerío murciano se encuentra callado y quien calla otorga ¿Habrá alguien capaz de elevar su tono de voz?

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05/09/2007 11:54. Autor: Marinto. Enlace permanente. Tema: España Hay 1 comentario.

Alfonso Romero

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Llevo varios días intentando escribir algo sobre política y no lo consigo. Son tantos los temas graves que nos acechan que me siento acosado. Merecerían una columna extensa y, la verdad, no sé por donde empezar. Sobre todo para alguien que no se gana la vida con ésto y que dispone cada vez de menos tiempo para estar permanentemente escribiendo sobre la actualidad: que si España, educación para la ciudadanía, chorradas diarias sobre el cambio climático, la insoportable levedad del ser del PP, Zapatero y sus ministros, los progres y Zapatero, Zapatero y nazionalismos, Murcia y sus circustancias, ataques continuos a la libertad, la crisis económica, etcétera. Un sinvivir.

Por eso, recordando mis viejos tiempos de redactor taurino, voy a escribir de toros. Un tema que abrí desde el principio en esta bitácora y al que le presto muy poca atención. Ayer estuve en la plaza de la Condomina. Vaya por Dios. Y vi a un torero, a un proyecto consolidado y a uno que no se sabe si está o se le espera en su retirada. Cuando uno aprende a ver una corrida de toros, y aquí uno que sabe, se pierde la inocencia y le saca defectos a todo. Por eso es muy difícil que alguien te emocione. Alfonso Romero toreó a su primero como hacía tiempo que yo no veía. Y no porque haya abandonado un tanto mi asistencia a los espectáculos taurinos, sino porque ayer cuajó una faena bellísima, llena de muletazos con sentido, de naturales interminables y con una plasticidad emocionante. Sublime. Me han dicho que el domingo pasado estuvo mejor y me resulta casi imposible creerlo. No lo mató bien, pero dejó una faena en mi memoria que va a ser difícil de borrar. Además, tiene muy claro los conceptos, los terrenos, examina al toro y lo califica como si estuviera todas las tardes delante de él, aunque por desgracia no lo esté. A los buenos siempre le llega su momento y Alfonso llegará a estar en los puestos altos del escalafón. Seguro.

Las crónicas han metido a Cayetano Rivera en el mismo saco que a su hermano. Y me parece injusto. Tiene otro aire, otro empaque y además, Cayetano, sabe torear. Ni un zapatazo para alentar al toro a tomar un muletazo. Colocación en el segundo palo y a rematar con un golpe de muñeca. Lo intentó y dejó algún que otro detalle, pero no pudo sacarle más a los de Parladé que le tocaron en suerte. Todo lo contrario que Francisco, que no se coloca, no tiene temple y falla en los conceptos básicos (hasta en la profesionalidad para aguantar las críticas); por lo que no sé si es que nunca ha aprendido de lo que va ésto (nunca lo he visto realmente bien), o ayer se le olvidó la lección. En fin, buenísima tarde de toros gracias a Alfonso Romero y algunos detalles que nos dejó Cayetano.

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14/09/2007 12:45. Autor: Marinto. Enlace permanente. Tema: Toros No hay comentarios. Comentar.

Yo ví a José Tomás

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Estuvo sublime. Toreó con un halo de normalidad inusual y con una media sonrisa tímida de quien se siente satisfecho consigo mismo. Me acerqué al Corte Inglés a comprar una buena botella de vino y una caja de bombones para Juan Antonio y Pilar, continuando una buena tradición que tenemos mi santa y yo cada vez que unos amigos nos invitan a cenar a su casa. Pasadas las nueve de la noche del viernes nos llamó la madre de Inés que estaba con nuestras sobrinas en la cafetería. Aún quedaba gente: varias familias y algún que otro despitado como nosotros. Al fondo de la misma estaban sentados tres hombres de mediana edad que daban buena cuenta de una ensalada, varios sandwinch Corty y abundantes patatas; todo ello regado con unas buenas Coca-Colas de la mejor añada, por supuesto. Me tuve que fijar bien, pero enseguida me di cuenta que era él. No me extrañó que nadie se percibiera de su presencia. Pasaba totalmente desapercibido. Yo creo que lo tiene bien estudiado. ¿Quién se iba a imaginar que en aquel pedazo de "bar con ambiente taurino" estaba el torero que más líneas está escribiendo dentro y fuera del mundo del toro en las últimos años?

No pude ir a la gran tarde que ofreció José Tomás a los murcianos, según cuentan todas las crónicas. Casi me he conformado con el resumen que mi "hermano" Bayona nos brindó en la 7 y a las imágenes que a buen seguro me proporcionará de sus faenas, aunque sé que no es lo mismo. La anécdota no me la podía guardar y a buen seguro que aporta un grano de arena más al mito de este torero diferente a todos los demás: por su forma de entender a los toros y por su forma de actuar. Ni restaurantes caros, ni aglomeraciones, ni tertulias taurinas, ni chicas de postin, ni flamenquito, ni volando voy-volando vengo. Un chico normal de mi misma edad que se juega la vida cada tarde que torea y que no alardea de ello. Sé que cada uno del escalafón tiene sus manías y costumbres. Rarezas para el común de los mortales, como norma general. Pero lo suyo es diferente. También sé que hay toreros que todo lo que rodea al toro le queda lejos y prefieren concentrarse en su arte. Pero déjenme que me sorprenda y que resalte la anécdota (seré alguien lleno de topicazos y un paleto de provinicas, lo sé) de encontrarme en la cafetería del Corte-Inglés, incándole el diente a un Corty, a José Tomás. La leyenda que le rodea se sigue escribiendo cada día. Y yo la seguiré atento para contársela a mis nietos. Dios mediante, claro.

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17/09/2007 19:23. Autor: Marinto. Enlace permanente. Tema: Toros No hay comentarios. Comentar.

Zapatero está nervioso

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Como siga así nos subvenciona los viajes al espacio junto al fulano de Virgin y al lotero de Sort. No entiendo de estrategias políticas, pero si veo que ha empezado demasiado pronto a sacar de su chistera, o más bien de su bombín al estilo Coll -que éste era más de los suyos-, promesas electorales para comprar voluntades y arrimarse el ascua a su sardina. Para seguir manteniendo la ilusión en la demagogia deberá seguir in crescendo hasta el día de las elecciones, incluso guardándose alguna propuesta importante para lanzarla en plena campaña electoral, que de ésto sabe mucho. Pero como yo no tengo ni pajolera idea, puede que algún gurú le haya marcado la estrategia de envidar desde el principio del curso y amarrar la iniciativa política, mientras que la insoportable levedad de Rajoy y su equipazo de programadores electorales sigue discerniendo. Quizá tenga encuestas pésimas sobre su imagen política tras el verano nefasto que nos ha ofrecido, o sentía celos mediáticos de Gallardón, Rato y Rajoy, que empezaban a acaparar demasiadas portadas. Vete tú a saber. Lo que si sabemos es que, arrastrando como en el julepe, a tocado a rebato a todos sus correligionarios para lanzarse al chantaje emocional en "positivo".

Orel, que ya nos avisaba antes de la guerra del fútbol de los palos que de vez en cuando le iba lanzando El País al experto en basket, nos dispara hoy con su espingarda: "El titular de los sulfurados editorialistas de El País "Copia de alquiler" en plan acusica nos informa de que Zapatero es un mal trilero que nos está engañando con una medida campanuda que ya está en vigor". Yo, en un gesto de compasión infinita al mirar por sus intereses, le aconsejaría adelantar las elecciones lo antes posible. La crisis económica no hay quien la pare, el grupo Prisa se mosquea cada día más por los cuernos que le ha puesto con sus amiguitos de Mediapro, la sensación de gafe sigue subiendo como la espuma, su imagen exterior paupérrima o inexistente, las tensiones de sus ministros cada vez mayores y que no han estallado ya sino fuera por la debilidad moral de tipos como Solbes. Y así hasta un largo etcétera. Todo ésto se va enquistando y hay un momento en el que las sensaciones se hacen testarudas y no hay manera de darles la vuelta. Cuanto más tarde en convocar las elecciones, peor para él; pero no hay que olvidar que nos encontramos ante un optimista barato.

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19/09/2007 11:41. Autor: Marinto. Enlace permanente. Tema: España Hay 1 comentario.

El taxi

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Me cuentan que en Murcia había galeras. Te recogían en la estación del Carmen y te dejaban en el centro o viceversa. También me dicen que hay una cosa a la que llaman taxi y hacen la misma función, pero en moderno. Sería interesante, aprovechando que hoy es el día sin coches (cuánta gilipollez), que el alcalde de Murcia, nuestro particular versión de Acebes por su parecida forma de elaborar sus circunloquios, incorpore a ese plan de movilidad que ha presentado, la posibilidad del uso del taxi. Aquí ni hay ni existen, es una entelequia. Si alguna vez ha visto alguno es porque lo tienen como elemento decorativo, como algo necesario para darle empaque a la ciudad. Estuve en Palma de Mallorca este verano unos cuatro días. Mil quinientas licencias, balbuceó el taxista a mi pregunta (hay veces que los topicos son ciertos). Creo que en Murcia no llegamos a trescientas. Me hablarán del turismo, pero en invierno también viven. ¿Qué le impide al alcalde Cámara a ampliar su número? ¿Chantaje? ¿Soborno? ¿Debilidad ante la presión? ¿Miedo a las movilizaciones? Alegan que en Murcia no hay cultura del taxi y que sobran. Quizá si su uso no fuera un acto elitista la gente se animaría a informarse de qué va eso. Problemas típicos de las regulaciones y de las tarifas impuestas. Aquí se pagan estudios, se traen profesionales de lo más renombrado, se hacen presentaciones llenas de glamour y todo ello muy bien pagado con paparajote incluido, por supuesto. Un ‘eso-no-se-toca’ debe ser la respuesta cada vez que alguno de ellos (porque supongo que lo habrá) ose a proponer el aumento de licencias o una pseudoliberalización del sector. ¿Es que nadie habla de ello?

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21/09/2007 10:16. Autor: Marinto. Enlace permanente. Tema: Murcia Hay 1 comentario.

El progre Bono, (el otro)


(Vía Achopijo)

21/09/2007 11:39. Autor: Marinto. Enlace permanente. Tema: Sátira No hay comentarios. Comentar.

Los que le llamábamos Adolfo

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Luis Herrero lo expone en la introducción y lo ha repetido cada vez que ha hablado de su libro. Dice que con la publicación de “Los que le llamábamos Adolfo” no ha pretendido en ningún momento ofrecernos una idea de la figura del primer presidente de la democracia desde un punto de vista político. Pero lo hace. Luis Herrero ha jugado siempre a un doble juego, aunque no sé si es consciente de ello. Abusa del adorno de la modestia, de la estulticia y del desconocimiento de las cosas y, aunque sobrevalore al personaje, creo que va mucho más allá. Nos ofrece la imagen humana de Adolfo Suárez a través de sus vivencias personales, de sus anécdotas, de la admiración que seguro que le profesaba, de sus encuentros y desencuentros (que también los ha habido), de la imagen paternal que en muchos momentos ha tenido de él ante el repentino fallecimiento de Fernando Herrero Tejedor, su padre. Quizá es lo que tan solo pretendía y estoy equivocado. Pero, como indicó Federico Jiménez Losantos en la presentación del libro: “las anécdotas son mucho más aclaradadoras del personaje político que la crónica del historiador profesional”.

Nos encontramos, ante todo, con un relato que nos ofrece la visión subjetiva y muy personal de alguien que ha convivido, sobre todo durante su juventud, con Adolfo Suárez. Pero el autor, atendiendo a ese juego antes mencionado, no se olvida de darnos las repuestas a algunos de los interrogantes que siempre ha rodeado al personaje, según su punto de vista. De ahí el revuelo y la pataleta injusta del hijo de Adolfo y de toda la horda progre, con el Rey a la cabeza, que no acepta que alguien desde su libertad pueda escribir lo que le plazca porque no entienden ni el concepto de libertad ni la lucha contra lo fáctico,  siempre que venga de alguien que no es de los suyos (que también fue expuesto por el director de La Mañana en el acto de presentación del libro).

El libro me lo he bebido en dos días, porque siempre le he tenido a Luis Herrero una admiración especial -y no me pregunten por qué-. Por eso, no he podido evitar prestar más atención a las vivencias personales del autor, que a las del supuesto protagonista. Ya estoy esperando impaciente su libro sobre Antonio Herrero, que al parecer aparecerá el próximo Mayo. Seguro que suscitará nuevas polémicas porque hay gente que la verdad o su verdad está por encima de muchas cosas. Viva la libertad.


LUIS HERRERO: LOS QUE LE LLAMABAMOS ADOLFO. Esfera de los libros. Madrid.

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27/09/2007 16:07. Autor: Marinto. Enlace permanente. Tema: Opinión Hay 1 comentario.