
Juanma, no me conoces ya que somos de distinta promoción, aunque siempre nos saludamos con la complicidad que tienen aquellos que añoran los buenos momentos del colegio. Has estado en el club Real Murcia desde que eras un niño. Has pasado por todas los equipos base del club de tus amores y por casi todas las categorías en las que ha militado el Real Murcia desde hace mas de diez años, desde tercera división hasta la prestigiosa Primera División del fútbol español. Siempre discutido en el inicio de las temporadas por tus entrenadores, pero al final entre los jugadores con mas minutos jugados en las estadísticas. Ahora te están puteando desde el club para que te busques una salida fuera de él de una manera deleznable y chabacana que no te mereces. No te están dejando participar en los entrenamientos que se están llevando a cabo en esta pretemporada, desprestigiando tu cotización y tu valía. Aquí en la Murcia del silencio no se dice ni mu. Seguro que te preguntarás: ¿Dónde están los murcianistas?
Es un tema complicado y a la vez de fácil demagogia, ya que el club que te paga está en su perfecto derecho de prescindir de ti pese a que te hayan renovado relativamente hace poco tiempo. Ahí no entro. Se puede discutir tu calidad a la hora de afrontar el nuevo proyecto que sobre el papel se está confeccionando para afrontar el reto de mantenerse la temporada que viene en primera división. Y como digo, están en su perfecto derecho, aunque pienso que se están equivocando. El entrenador es el máximo responsable y a él le toca decidir a quién quiere tener a su lado. Perfecto. A todo el mundo le llega su hora y siempre tendrá que haber alguien que tengan que asumir la responsabilidad de defenestrar a quien en su día lo dio todo por unos colores. Pero creo que tu merecías un trato diferente por parte de los dirigentes del club.
A ti Juanma no se te puede hacer ni un reproche. No se te puede achacar falta de compromiso con el club, ni decirte que has sido infiel con los colores de quién te ha pagado que no es otro que el Real Murcia. Muchas veces has renunciado a mucho dinero y fama por seguir aquí. Has mantenido una actitud siempre de cariño por tu ciudad, por el Murcia y por su afición. Está claro que con eso no se conquistan ascensos ni títulos, pero estamos cansados de ver a fulanos de medio pelo, que a base de ser conflictivos, de presumir de personalidades especiales y zafias propias de niñatos consentidos, consiguen muchas mas cosas que aquellos que, como tú, con la rectitud que siempre te ha caracterizado, pasan siempre mas desapercibidos y encima son luego menos respetados y valorados, pero ¡qué te voy yo a contar! Tu eres de otra época. Eres de aquellos jugadores con sabor antiguo que han hecho al Real Murcia grande: de los Ruiz-Abellán, Canito, Pelegrín, Vidaña, Miguel Sánchez, etcétera. El año que viene se celebra el centenario, y al menos tú, representante de la cantera y estandarte de los últimos años deberías estar en el equipo aunque fuera con el dorsal 25.
Qué pena, Juanma, que no te hayas puesto un pearcing en tu vida, ni pendiente, ni que te hayas dejado el pelo largo, ni que hayas tenido una vida azarosa, ni conflictiva; qué pena que nunca hayas levantado la voz fuera del campo, ni que hayas renunciado a tanto por seguir en el club de tu vida; qué pena que hayas preferido seguir junto a tus seres queridos; qué pena, Juanma, porque, quizá, otro gallo te cantaría. A lo mejor es hora de ejercer la profesión por la que te has estado preparando todos estos años, la de abogado. Los niños cultos y los hombres de bien no tienen cabida en este mundo de estúpidos. Yo te seguiré saludando los Jueves Santo cuando te acerques por San Bartolomé a ver al Cristo de Santa Clara que tanto te gusta y recordaremos nuestros años en los Maristas.
Allá dónde vayas:
Un abrazo
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